Por Perla Chaparro
Unos días antes de la fecha prevista para dar a luz, Jessica Ávalos, de 24 años, sufrió una neumonía que la llevó al hospital.
Sus pulmones estaban muy debilitados y los médicos no podían suministrarle los medicamentos necesarios sin afectar al bebé, por lo que decidieron practicarle una cesárea.
Tres días antes de morir, Jessica dio a luz a Jesse, de 31 semanas. Días después de su muerte, la familia se enteró por los medios de comunicación local que el virus de la gripe porcina (H1N1) era en realidad el causante del fallecimiento de Jessica.
La joven residente de El Paso fue una de las primeras víctimas en la ciudad de la influenza H1N1, que ha cobrado la vida de más de 1,300 personas en Estados Unidos, afectando de manera particular a niños y jóvenes.“Ella (Jessica) fue una persona muy fuerte, inclusive los primeros días que se sintió mal, continuo trabajando”, dice Virginia Piñon, madre de Jessica.
A diferencia de la gripe estacional, el H1N1 tiene un mayor impacto en grupos menores de 24 años, aseguran especialistas.“Se propicia más en gente de esa edad, debido a que no han tenido una exposición al virus como otras generaciones, cierta formas y características del tipo del H1N1 ya habían circulado en tiempos pasados”, dice Luis Escobedo, director regional médico de Servicios de Salud del Estado de Texas.
De acuerdo al Center for Disease Control and Prevention (Centro de Prevencion y Control de Enfermedades), las personas de entre 5 y 24 años conforman el grupo más propenso a contraer este tipo de influenza, con una probabilidad de casi el 27 por ciento. En segundo lugar está el grupo de menores de recién nacidos a 4 años, con una susceptibilidad del 22.9 por ciento, seguido del grupo de personas entre 25 y 49 años cuyo riesgo es del 6.9 por ciento. Los grupos restantes conforman menos del 4 por ciento de los casos.
“Niños, jóvenes y mujeres embarazadas son los grupos en riesgo de presentar complicaciones de enfermarse con este tipo de influenza, así como personal médico y adultos con padecimientos crónicos”, dice Escobedo.
Amalia Dudzienski, directora del Centro de Salud para Estudiantes de UTEP explicó que ahora este grupo se considera en alto riesgo de enfermarse, en comparación a generaciones que ya fueron expuestas a gripes similares del tipo A.“Los estudiantes están más preocupados ahora por aplicarse las vacunas aunque siguen mostrándose calmados. La diferencia es que acuden más a la clínica ahora que antes”, dice Dudzienski.
Estimó que en semestres anteriores sólo el dos por ciento de las vacunas aplicadas para la gripe estacional eran suministradas a estudiantes, pero después de las noticias del nuevo virus hubo un incremento significativo de jóvenes queriendo ser inmunizados. Una situación similar podría volver a ocurrir con la vacuna contra el H1N1.
Infórmate:
www.studentaffairs.utep.edu/health
www.cdc.gov/h1n1flu/updates/
La administración del presidente Obama estimó que entre el otoño y el invierno pudieran darse entre 30 mil y 90 mil decesos en Estados Unidos asociados a la gripe porcina y cerca de 1.8 millones de hospitalizaciones. Según el reporte de la presidencia, entre 30 y 50 por ciento de la población podría ser afectada por el virus.
El gobierno federal ha instado a todas las escuelas del país a continuar con las medidas preventivas de higiene, especialmente en dormitorios universitarios y todos aquellos lugares que podrían ser focos de infección.
“A los residentes nos invitaron a una plática para hablar de las precauciones necesarias y se instaló alcohol y jabón de manos en las entradas de éstos”, dice Eduardo Jiménez, estudiante de medios electrónicos y residente de Miner Village.
Jiménez, de 23 años, dice no sentirse preocupado más de lo normal, por la razón de que la gripa tiene cura.
Hasta finales de octubre, la vacuna no estaba disponible. De acuerdo con Dudzienski, de las cerca de 120 millones de dosis que se esperaban para todo el país, solo habrá 30 millones disponibles hasta octubre. Su expectativa era que para noviembre El Paso pudiera empezar a recibir algunas dosis.
Mientras eso sucede, la familia Piñon centra sus energías no solo en atender al bebé Jesse, sino también a los otros tres hijos de Jessica.
“Un día le contaremos sobre la situación, y de su madre, quien fue una mujer muy trabajadora” dice Piñón.
“Han venido a checarlo los doctores por medio de un programa,y se han sorprendido de lo sano que está, de todo lo que pasó, realmente el bebé estuvo expuesto a tanto”.